Francia, siglo XVIII
El nombre del Blackjack proviene de un sistema de juego en el cual un jugador que tenía entre sus cartas, un As de espadas y una Jota recibía un pago extra. Teniendo en cuenta que la Jota (“Jack” en inglés) es una carta fundamental para el juego, y que la espada es de color negra (“black” en inglés), una combinación de ambas palabras ha conformado el nombre de este juego, Blackjack, como se lo conoce en la actualidad.
Comúnmente se cree que el origen del Blackjack proviene de los juegos franceses, como el "French Ferme" o el "Chemin de Fer". El Blackjack fue en sus comienzos jugado en los casinos franceses bajo el nombre de "Vingt-et-un" (Veintiuno) en el siglo 18.
El juego del Blackjack llegó a América en el 1800' y fue practicado a pesar de la política que prohibía los juegos de azar por aquella época en los Estados Unidos.
Sin embargo, el Blackjack no es un juego exclusivamente de azar. En Estados Unidos el juego ha sido estudiado minuciosamente. El pionero fue, allá en los años 60 Edward O. Thorp, un matemático empleado de IBM que simuló en ordenador millones de manos jugadas, llegando a la conclusión de que cada mano particular tiene una forma única de jugarse correctamente. Al conjunto de estas formas únicas de jugar se le denomina estrategia básica, y su aplicación rigurosa permite recortar la ventaja del casino sobre el jugador. Sin esta estrategia básica, el juego en si posee una ventaja matemática de sobre 5 % pero en su correcto uso esta ventaja se reduce a 0.5%.
Thorp llegó también a la conclusión de que las cartas altas favorecen al jugador, ya que son la base para obtener una buena jugada al doblar, o para hacer un Blackjack que se paga 3 a 2, mientras que las cartas pequeñas favorecen al croupier, ya que le permiten hacer buenas las manos comprometidas (12, 13, 14, 15 o 16). Esto dio lugar al denominado conteo de cartas, técnica que consiste en no perder de vista las cartas jugadas, para establecer si entre las que quedan por jugar hay más cantidad de cartas altas o bajas, y apostar en consecuencia.
Ha habido contadores de cartas míticos, que obtuvieron grandes fortunas con esta técnica en los casinos. Ken Uston ha sido considerado por muchos expertos, el mejor contador de la historia.
Los contadores de cartas no están bien vistos en los casinos, y si el casino detecta, o simplemente sospecha que un jugador está contando, le invitarán a cambiar de juego, o sencillamente lo expulsarán del casino amparándose en el derecho de admisión.
De cualquier forma, los días de los contadores parecen llegar a su fin, ya que los casinos están instalando máquinas de barajar automáticas, lo cual hace imposible la aplicación de esta técnica. Existe una película, la cual expone muy bien este hecho: 21: Blackjack.

